Star Wars: El Despertar de la Fuerza (2015) – J.J. Abrams

10 años han pasado desde la última vez que vimos Star Wars en el cine. 10 años con el recuerdo de unas precuelas que aunque visualmente fueron espectaculares y contenían detalles, personajes y momentos muy buenos en general no cumplieron las expectativas que todos teníamos.

Aunque hace ya 2 años internet se inundó de escepticismo por la venta a Disney de una de las sagas más importantes en la historia del cine. Yo siempre tuve fe. Contratar a Abrams fue la noticia que ratificaba mi confianza ciega en el producto, y los primeros avances ya me daban la razón.

star_wars_episode_vii__the_force_awakens_ver3_xlgLa elección del director de productos como Super 8, era algo lógico. A lo largo de su carrera, J.J. ha demostrado que sí algo domina a la perfección es la nostalgia. Se nota que ama el cine espectáculo que tantos buenos momentos no dio la dorada década de los 80. Todo este a amor a lo añejo se le nota en su forma de dirigir. Donde además de usar el cgi solo en los momentos puntuales suele dotar de un gran ritmo a sus películas.

El Episodio VII mantiene un ritmo desenfrenado a lo largo del metraje con apenas descanso. Incluso la escena que significa “la calma antes de la tempestad” está llena de varias escenas interesantes que desembocaran en la evolución como personaje de una de las nuevas aportaciones a la franquicia.

Es una curiosa forma de empezar una reseña hablando del director y no empezar por la trama de la película. Pero en este caso creo que es uno de los puntos más fuertes del resultado final. Sí Abrams no se hubiera involucrado de tal forma no hubiéramos obtenido el resultado final que hemos podido ver en pantalla grande. Recordemos que aparte de dirigir y producir, Abrams se encargó de reescribir el guión junto a Lawrence Kasdan (El Imperio Contraataca, En busca del arca perdida) a partir del libero de Michael Arndt (Toy Story 3, Pequeña Miss Sunshine).

El Despertar de la fuerza coge todos los ingredientes básicos que hicieron de La Guerra de las Galaxias tan grande y mezcla y cocina de otra forma para tener esa sensación tan gratificante de algo nuevo y algo conocido a la vez.

En ese sentido, creo, que esto hace que se respete el aire de serial sci-fi que junto al libro escrito por Jospeh Campbell, El hombre de las mil caras, son dos de las bases más potentes dentro de la creación del mito por parte de George Lucas.

La Space Opera por excelencia continua la historia 30 años después de los eventos de El Retorno del Jedi, aprovechando todo ese vacío para comenzar la trama con nuevos sucesos que tendremos que ir descubriendo poco a poco, donde están nuestros personajes clásicos, como ha nacido la Primera Orden de las cenizas del Imperio o quienes son los caballeros de Ren, entre algunas cosas.

Algunas de estas preguntas se responden a lo largo de la película y otras no, dejándonos por el camino algún misterio más que se irá contestando a lo largo de próximas entregas. Cierto es que es posible que otras ni siquiera se vean en los filmes venideros y tengamos que acudir al universo expandido, como quien es el personaje de Max Von Sydow por citar algún ejemplo, pero a lo largo de los años esto es algo que digamos “viene con la placa”. De todas formas la película sí que funciona en si misma y no como capitulo de algo mayor. Los eventos que se presentan tienen un fin y aunque te deja con ganas de más hay un cierre claro.

Los personajes nuevos son interesantes y hay un gran trabajo de escritura para conformar sus motiviciones. Así pues, tanto Finn como Rey, van avanzando a lo largo de la película y su evolución no se nota apresurada sino todo lo contrario. Una buena forma de comprobar que estos funcionan es que su destino nos importa tanto estén junto a Han y Cheewie como por separado.

El alivio cómico en este caso si que funciona, BB-8, es un personaje que nos acaba importando y no chirría verlo, así como ocurría en anteriores películas de la saga con otros seres.

Por otra parte aunque en menor medida, Poe Dameron también se hace un huequito. Así como el General Hux. A quien le debemos tal aporte es a Domnhall Gleeson quien imprime mucha fuerza a su personaje con una interpretación muy sobria y nos demuestra que a pesar de sus anteriores roles (Una cuestión de tiempo) nos lo creemos como implacable militar “nazi” quien al contrario que Tarkin y Darth Vader.

Personaje que consigue ser un gran villano por la complejidad de sus motivaciones. Me gusta que sea un personaje de extremos y que a pesar de tener sus objetivos claros, todavía no es quien quiere ser. Esto lo lleva a ser un manojo de nervios a punto de explotar a pesar de la frialdad que puede transmitir en ocasiones.

A nivel interpretativo no diría que hay descalabros ni fallos de casting. Tanto Daisy Ridler, John Boyega, Adam Driver y Oscar Isaac entienden lo que tienen que hacer e imprimen el carisma necesario para cumplir con creces en ese sentido. Se nota, una vez más, el buen hacer de Abrams, quien dirige bastante bien al reparto.

El punto negativo en los nuevos personajes, sin duda se lo lleva la Capitán Phasma. Ya no es que decepcioné porque en las promociones se le diera importancia o porque su diseño sea bastante llamativo y muy potente. Es un personaje que aparte de dar 2 gritos no hace nada de significativa relevancia. Habiendo stormtroopers que llegan a resultar más llamativos y con mejores escenas que ella. Esperemos que en el episodio VIII se redima.

En cuanto a Harrison Ford, repitiendo el papel que lo catapultó a la fama y le dio una amplia e interesante carrera, no se pueden decir cosas malas. Se nota que había ganas, hay ilusión y desde luego se recupera al Han Solo que dispara primero. El que más nos gusta.  Y no solo Han, la dinamica que tiene este con Cheewbacca se recupera intacta tras tantos años. El tandem funciona como siempre.

Así pues el nuevo rol de Leia como general es bastane interesante, y por supuesto, una de las cosas que más ilusión me hizo es recuperar al C-3PO de la trilogía clásica y no al personaje bobo de los episodios I, II y III.

En definitiva tenemos un producto que le hacia falta a Star Wars como saga. Un director que entiende el genero que está tratando y sabe como dirigirlo. Además de reducir a mínimos el cgi y usar infinidad de maquillaje, animatronicos y hasta stop-motion ha consegueido también quitarse sus destellos, llegó a reconocer que era un adicto a este recurso,  que a cierta parte del público molestan y también conseguir que los barridos clásicos entre transiciones de escenas vuelvan a lo que eran y no al chiste en el que se convirtieron en las precuelas (solo faltaba cortinilla de estrella). Para un humilde seguidor es la película que necesitaba y la que mereciamos.

Con un final muy emocionante e ilusionante de cara a las nuevas entregas que están por venir.

PD: Comentar algo de la bso es comentar algo evidente. Como siempre, John Williams está esplendido.

Jungla de Cristal. Parte II – El Hombre de Adamantium

Tras la primera entrega sobre la franquicia que hizo de una estrella al gran actor de acción Bruce Willis, que podéis ver en este enlace, llega la ardua tarea de defender dos de las más vilipendiadas cintas de la carrera del interprete de Jersey. Habéis leído bien. Las voy a defender. Aunque soy conscientes de los defectos que tienen y los comentaré también.

LA JUNGLA 4.0 (2007) – Len Wiseman

Recordemos live_free_or_die_hard_xlgque a mediados de los 2000 se empezó una moda de recuperar mitos de los 80. Rocky Balboa volvió con un éxito abrumador de critica. John Rambo entraba en preproducción, Indiana Jones estaba a punto de estrenarse…

Fox vio el tirón y Willis aceptó a retornar a su papel más famoso. John McTiernan no pudo volver ya que en aquel entonces acababa de entrar en una espiral de juicios debido a que estuvo espiando al productor Charles Roven mediante un detective privado quien le enviaba escuchas de este y hasta poco menos de un año no terminó el asunto. Incluso llegó a ingresar 12 meses en prisión.

Así que estando el artífice de la saga fuera de combate se contrata al autor de la saga Underworld. Como es tradición en la franquicia, ya lo comenté en el anterior especial, el guión de esta película era el de una película que se hubiese llamado “WW3.com” que a su vez se basaba en un articulo de la revista Wired titulado “A Farewell to Arms” que trataba el tema del ciberterrorismo.

De alguna manera, como en la anterior película Willis iba a acompañado de Samuel L. Jackson, alguien pensó que era una tradición que McClane tuviera un acompañante. En este caso el turno le tocó a Justin Long, que interpreta a un hacker bastante, nerd, geek, freak o como queráis llamarlo.

La química entre ambos actores/personajes no es nada mala, y en mi humilde opinión funcionan los contrastes de alguien joven y tecnológico con el viejo dinosaurio que prefiere entrar y matarlos a todos. Otro punto más que interesante es la incursión de Mary Elizabeth Winstead como Lucy McClane. Personaje que está a la altura de un heredero de McClane, que además tiene, para mi entender, algunos de los mejores momentos de la película, como cuando desafía al villano de la función y este llega a decir: “Sí que eres su hija”.

En el papel de la lugarteniente del malvado, aparte de varios sicarios forzudos, destaca la exótica Maggie Q, aunque lo que realmente aporta son  los comentarios que le dedica el bueno de McClane. No deja de ser “una china que da patadas” como nos dice nuestro detective senior favorito.

Como recurso cómico, por si Justin Long no era suficiente, nos encontramos una escena que en teoría iba a ser un simple cameo del guionista de Clerks, Mallrats y Persiguiendo a Amy, e icono pop de los 90, Kevin Smith. Quien reconoció que la escena misma se alargó debido a Willis quien le llegó a decir: “Tu escena ha de servir para que nos creamos al malo porque está actuando como un maricón”. Palabras de Bruce.

Habiendo pasado un poco por encima por el reparto paso a detallar algunos de los grandes problemas de esta película. Timothy Olyphant. El sr. Olyphant ya sea por que le importaba poco el proyecto o no conectó con el guión o seguramente está fatal dirigido, hace del peor villano de la saga. Una interpretación lamentable de alguien que en las series Deadwood y sobre todo en la obra maestra de la TV, Justified, ha demostrado que carisma le sobra para rato.

El otro gran no, grandísimo problema es la dirección. Len Wiseman es un hijo bastardo heredero del legado de Michael Bay. Y con esto poco más puedo añadir a un señor que no debería haberse acercado nunca a un estudio cinematográfico.

La trama contiene bastantes guiños a la primera entrega. Un agente del FBI llamado Johnson, los malos realmente quieren dinero y el plan es un engaño para desviar la atención… Pero no se hasta que punto le favorece, y seguramente no lo hace, el que McClane no pare de moverse. La gracia un poco de la saga era tenerlo en un circuito cerrado. Un edificio, un aeropuerto, NY… Pero en esta entrega en un intervalo de poco más de 1 día, John pasa por Nueva York, Washington y Nueva Jersey, entre otras localizaciones. Y para colmo una película que quiere dejar patente la animadversión de nuestro protagonista hacia la tecnología, aparece, más  que un Deus Ex Machina, un porque patata. Haciendo que John McClane pilote un helicóptero. Diciendo que tomó unas clases… ehem…

La película en si misma más que un homenaje a los 80 es una continuación de todo lo que no ha funcionado en el cine de acción a lo largo de los 2000.

Pero, y aquí viene donde obvió todo lo malo, que no es poco y pongo los puntos a favor, que reconozco que son excesivamente personales.

Un servidor tiene una filia con los helicópteros que explotan. La escena de McClane reventando uno con un coche es magistral. Así como la explicación del mismo. No me quedaban balas. Sólo con eso defenderé esta película a muerte. La verborrea de Bruce Willis es autentica magia Disney. Aunque seguramente gracias a un siempre acertado Ramón Langa, actor de doblaje habitual del interprete, que a sabiendas de que en la versión original habían pocos tacos, añadió todos los que pudo, haciendo una experiencia única ver esta película en versión doblada al castellano. Todas y cada una de las replicas del protagonista son absolutamente hilarantes para mi.

LA JUNGLA: UN BUEN DÍA PARA MORIR (2013) – John Moore

good_day_to_die_hard_ver5_xlgA pesar de en su conjunto las criticas fueron dispares, en taquilla no resultó mal, así que tras unos añitos, Fox decidió dar luz verde a otra secuela más. Bruce Willis, cada vez más amante del dinero, como se puede ver en su polémica con Stallone debido al sueldo que quería cobrar para Los Mercenarios 3, estuvo encantado. Además de que siempre ha reconocido que le encanta interpretar a John McClane.

En esta ocasión y por primera vez, el guión de este film fue escrito específicamente para esta entrega.

Como en la anterior película se nos mostró a la crecida Lucy, ahora es el turno de Jack McClane. En esta ocasión, como novedad, se traslada al policía natal de Jersey a Rusia en busca de su conflictivo hijo que parece que ha sido detenido. Una vez allí se descubre que McClane jr. trabaja para la CIA y todo era una operación encubierta que está saliendo mal y McClane padre tendrá que “entrar y montar un pollo de los suyos“.

Digan lo digan, el argumento es lo suficientemente simple como para montar una buena película de acción, sin más, como en los 80.

Se le puede achacar a esta película fallos típicos de los nuevos tiempos, dirección torpe, zoom outs sin sentido, fallos de raccord garrafales, o cámara demasiado movida…

Y bueno, John McClane tiene alguna herida, pero parece que en algún momento entre 1995 y 2007 se metió en Arma X y consiguió adamantium, porque a lo sobrevive ya es de autentica traca en las dos últimas partes de la saga… Otra cosa que se le ha criticado mucho es el sacarlo fuera del entorno cerrado y llevarlo a una localización distinta. Tampoco se respeta el que McClane vaya hablando vía Walkie Talkie, teléfono, etc… con el villano, pero sí que guardan el plot twist de que siempre es un engaño para conseguir dinero.

Aparte de esto hay una especia de subtrama política que asoma en un par de escenas que ni explican ni te importa lo más mínimo.

Pese a todo eso. Me parece una continuación más que digna del legado de McClane. Por debajo de la 1 y la 3, a las que considero obras maestras, pero depende del día la podría poner hasta por encima de la 2.

Los malos son rusos, punto a favor. Hay muchos sicarios carismáticos, punto a favor. Se empieza el film con acordes del himno de la alegría, punto a favor.

La conexión padre-hijo me encanta. John le va aguantando las pullitas a él y deja muy claro que solo a él a uno de los agentes de la CIA quien con una mirada le queda claro que poca broma con él. McClane como es costumbre no calla en toda la película. Teniendo momentos gloriosos como cuando abofetea a un viandante para cogerle el coche diciéndole: “¿Crees que entiendo una mierda de lo dices?” o el discurso que le da a su hijo para que reaccione en tono burlón como si tuviera 5 añitos.

Otra cosa que me gusta es la evolución del hijo. McClane hijo te ha de caer mal al inicio, es un chulo y cree estar por encima de todo, echándole la culpa a su padre por aparecer. A medida que va avanzando al trama se da cuenta del potencial de su padre e incluso lo anima a que se desate.

Y por supuesto un helicóptero explota. Pero no sin antes la mejor frase de la película por parte de McClane padre: Tú a por él, yo a por el helicóptero.

Película que destaca por el carisma de Bruce Willis y por la sucesión de frases lapidarias que acompañan escenas de acción. Repito que con una mejor dirección supongo que estaría mejor considerada. Pero es lo que nos ha tocado vivir.

Como curiosidad decir que esta película cuenta con dos versiones. La cinematográfica donde aparece Lucy McClane en varias escenas, y la extendida, que curiosamente no tiene a la hija de John.

Una saga que debió quedarse en trilogía, pero que a mi me compensa cualquier fallo con el carisma de Willis.

Comentar que a a día de hoy, hace un año se comentó la posibilidad de cerrar la saga con una entrega en la que McClane sería invitado a japón a un nuevo edificio Nakatomi para celebrar el aniversario de los eventos ocurridos en el de LA. Pero hace relativamente poco se ha casi confirmado que Lorezno Di Bonaventura como productor y Len Wiseman como director realizaran una precuela. Bruce Willis ha dado el visto bueno oficialmente.

Jungla de Cristal. Parte I – La Trilogía Clásica.

Al comienzo de este blog ya desvelé en el primer post que mi película favorita era Pulp Fiction. Y sí no fuera por la obra maestra de Quentin Tarantino, Jungla de Cristal sería la que lideraría el podio.

Sin ningún motivo salvo que me apetece voy a hacer un pequeño análisis de mi opinión personal sobre las desventuras de John McClane a lo largo de los años en 2 entregas. Para la primera parte comentaré lo que durante años fue la trilogía de Jungla de Cristal.

JUNGLA DE CRISTAL (1988) – John McTiernandie_hard_ver2_xlg

La génesis de Jungla de Cristal es bastante curiosa. El guión de la misma está basado en la novela de 1979 de Roderick Thorp, Nothing Lasts Forever, que es una segunda parte de su novela “El Detective”, adaptada al cine en 1968 y protagonizada por Frank Sinatra. Thorp se inspiró en El Coloso en llamas para llevar a su protagonista a estar encerrado en un rascacielos mientras se producía el ataque de un grupo de terroristas. Pero Jungla de Cristal no fue en principio el inicio de una nueva saga, como sería más adelante. El proyecto primigenio de llevar al cine esta novela era convertirla en la secuela de Commando, la popular película de Arnold Schwarzenegger, donde John Matrix iría a visitar a su hija, ya crecida, a su lugar de trabajo. Tras el rechazo de Arnold, la película se independizó y tras ser ofrecida a varios actores de la época (incluido el sosainas de Richard Gere) acabó llegando a un semi desconocido Bruce Willis, que en aquella época protagonizaba la serie de tv Luz de Luna.

A la dirección de la película tenemos a uno de los más grandes en el genero de acción, John McTiernan, que en aquella época ya había rodado otra de las grandes películas del genero Depredador.

McTiernan ante todo es un muy buen narrador. Sabe usar la cámara muy bien, además de dotar de un ritmo abismal a todas sus películas. Un compositor de planos de los que ya no quedan. Es un director de detalles que aprovecha todo lo que tiene y saca mucho partido de ello. No le tiembla el puso a la hora de realizar escenas impactantes de acción y consigue que suframos en todo momento con lo que está pasando el protagonista principal.

Jungla de Cristal no solo es una gran película por su historia, ya de por sí fascinante. Jungla de Cristal además de poseer una dirección cuidadisima, y aparte de un protagonista que nos roba el corazón desde el minuto 1. Es una película llena de detalles ingeniosos, micro películas en sí mismas y de una variedad de personajes abrumadora. Todos aportan algo a la trama o al entretenimiento.

Dentro de las micro películas de las que hablo tenemos la venganza que Karl quiere llevar a cabo. Tenemos la indecisión de Uli (Al Leong, el sicario oriental por excelencia en los 80-90) entre coger una chocolatina antes de que entre el FBI al edificio o no, los traumas de Al Powell por haber disparado a un niño, el sufrimiento de Robinson por no causar demasiados daños, el agente Johnson y el agente especial Johnson quienes crean más confusión que otra cosa. La misión encubierta de Hans Gruber (concepto que acabará usando el resto de entregas) la aportación de Ellis con todo lo que conlleva, la relación que acaba teniendo McClane con el póster de la chica desnuda, la trama del canal de tv con el momentazo “Sindrome de Hellsinki. Hellsinki, Suecia. Finlandia”. Y por supuesto la suciedad/color de la camiseta de McClane que podría dar perfectamente para un solo post.

Como podemos ver, la grandeza de Jungla de Cristal fue dar importancia a los personajes que a la acción en si misma. La película consigue que salvo Ellis (todo el mundo odia a Ellis) nos importen incluso los villanos. Se podría decir que es una película de personajes. Hans Gruber es sin lugar a duda uno de los mejores malvados que nos ha dado el cine. Su léxico cuidado, su exquisito gusto por los trajes y la capacidad de no intentar no salirse del plan lo hacen inconfundible. Seguramente hablamos de una de las primeras veces en el genero de acción donde se le da la misma importancia a la hora de construir el personaje tanto al antagonista como al protagonista.

Otro personaje también de suma importancia en esta primera entrega sería el interpretado por Bonnie Bedelia, Holly Gennero. Una mujer de muy fuerte carácter, tanto o más como su marido. Capaz de plantar cara a Hans Gruber e incluso llamarle imbécil a la cara de forma sutil o no. Artífice de una de mis frases favoritas: “Sigue vivo (…) Solo John consigue cabrear a alguien así”

Ya para ir acabando, Jungla de Cristal tiene entre sus muchos aciertos, quizá el más grande, a la par que esos diálogos llenos de chispa e ingenio, al personaje/actor protagonista.

A día de hoy y a pesar de haberse labrado una fuerte carrera, es casi imposible separar a Bruce Willis de John McClane. Eso se debe a la fuerte personalidad que Bruce supo transmitirle a su personaje estrella y a que, realmente, Willis tiene mucho de McClane y McClane tiene mucho de Willis. John McClane a diferencia de súper hombres musculados que habiamos visto a lo largo del cine de esta gloriosa década, es un hombre normal. Es un hombre con problemas reales, como un divorcio casi inminente. Es un hombre con miedo, que duda a la hora de actuar cuando no lo tiene claro, que no para de hablar consigo mismo para no perder la cordura. Y sobre todo que no ha de notarse que no sabe como salir de la situación. McClane usa el humor, los tacos y una fuerte bravuconería para sobre todo sacar de quicio a sus rivales, llegar a ponerles nerviosos y que así fallen. Una versión extrema de lo que Spider-man en los cómics o Muhammad Ali en el boxeo ya hacían.

En definitiva Jungla de Cristal es algo así como la deconstrucción del genero. Es el Watchmen y el Don Quijote del cine de acción.

LA JUNGLA 2. ALERTA ROJA (1990) – Renny Harlindie_hard_two_ver1_xlg

Como se puede observar, el poético y poco literal titulo que llevó la primera película en españa ha sido un lastre para el resto de entregas. Llevando a los traductores a hacer trucos de malabares un tanto rocambolescos.

Según algunas fuentes (aunque nada oficial) el guión que acabó llevando Speed 2 era originalmente el guión de esta película, y dado que ya existía por ahí el proyecto de Steven Seagal, Alerta Máxima, también en un barco, se acabó desechando. Pero dado que esta película es del 92, no se hasta que punto esto es verídico o no. Lo que sí que es cierto es que La Jungla 2 es una adaptación de otra novela. 58 Minutes de Walter Wager.

Renny Harlin, quien más adelante dirigiría Máximo Riesgo o Memoria Letal, coge la máxima que se suele llevar en las secuelas y que normalmente es un error. La misma trama, pero más exagerada y más grande.

La Jungla 2 es un refrito de la misma entrega, sí la anterior ocurría en Nochebuena, esta en Navidad, sí la anterior ocurría en un edificio, esta en un aeropuerto, sí antes habían 12 terroristas ahora un mini ejercito, sí venía el FBI ahora un escuadrón militar de asalto.

Aún con todo, La Jungla 2 no es una mala película. En esta ocasión eliminamos la tensión y la humanidad y la convertimos en acción sin control y macarrería sana estilo de los 90. La dirección no está tan cuidada como antes, pero la cantidad de eventos son tales, la cantidad de escenas de acción son tantas y tan variadas, que hace que el ritmo no decaiga en ningún momento. A esto hemos de añadir que McClane sigue siendo el punto fuerte de la cinta. Sus chascarrillos, su chuleria frente al resto de oficiales, policías y agente de seguridad sigue presente, haciendo una seña de identidad que continuara a lo largo de las entregas.

Otra de las señas de identidad que seguirán a lo largo de las películas es que McClane siempre se va comunicando con los malos mediante Walkie Talkies, o radios, haciendo gala de sus charlataneria e improperios.

Además de las incontables referencias a la película anterior cada vez que puede. A partir de aquí, y eso me parece un acierto ya vamos viendo como McClane se convierte siempre en “el hombre equivocado en el momento equivocado”. Además de Willis, el reparto de secundarios también es bastante amplio y a excepción de William Atherton, que repite su papel de periodista no hay nadie que nos caiga mal ni que sobre. En general no solo este personaje, su subtrama en el avión junto a, esta vez Holly McClane, es la parte que podría ser eliminada sin que pasara nada.

Una digna secuela, inferior a su predecesora, pero muy disfrutable.

JUNGLA DE CRISTAL: LA VENGANZA (1995) – John McTiernandie_hard_with_a_vengeance_ver2_xlg

Para la tercera entrega de McClane, se optó por usar un guión que originalmente era para una película totalmente independiente a la saga llamado Simon Says y que durante un tiempo estuvo a punto de convertirse en la cuarta entrega de Arma Letal.

Hablar de Jungla de Cristal: La Venganza, es hablar de cosas serias. Yo siempre digo que la 3 no es la mejor porque existe la uno. Y es que esta parte es a muchos niveles tan grande como la primera entrega.

La dupla McTiernan-Willis vemos que funciona a la perfección y añadir a un Samuel L. Jackson en estado de gracia a la ecuación no hizo más que sumar puntos a una película que es una de las grandes obras del genero.

La tercera parte de la saga, que en teoría estaba planteada como un punto y final, es una película totalmente atípica. Sí Jungla de Cristal era la deconstrucción del cine de acción, Jungla de Cristal: La Venganza es la deconstrucción de Jungla de Cristal.

En esta ocasión nos encontramos a un McClane que es lo más alejado a un héroe que nos podamos echar a la cara. Un hombre con resaca, hundido y que hace más de un año que no habla con su mujer por ser demasiado testarudo. Las circunstancias para que John vuelva a la acción no son más que una mera excusa para exactamente, verlo en acción. Así como la inclusión del personaje de Zeus que no deja de ser un Deus Ex Machina, pero que funciona increíblemente bien. La química entre ambos personajes es brutal, los diálogos que mantienen entre ellos así como los constantes piques son una delicia. Y es que realmente cuesta mucho encontrar hoy días textos tan bien construidos como los que recitan ambos. La última vez que vi esta película tuve que ver hasta 3 veces el momento “Zeus, como el padre de Apolo…”.

Aún así, es cierto que durante un momento hay una especie de parón, tras la bomba en el metro, somos testigos de como el grupo de Simon Gruber ataca la reserva federal en Wall Street. Es una escena que corta el ritmo natural que había tenido la cinta hasta ese momento, pero como ya hemos dicho antes, McTiernan rueda tan bien, que pese a que sea un paréntesis no podemos decir ni que sobre, ni que merezca ser recortado. Como ya he comentado antes, esta es una de las razones por las que considero que esta entrega es totalmente atípica. Y personalmente considero que todos estos detalles son parte de lo que la engrandece. También hay que decir que el clímax final en Canadá es algo apresurado, pero creo que funciona muy bien. A lo largo de la película tenemos escenas que son una autentica genialidad como cuando McClane y Zeus intentan llegar al metro en un taxi, una “persecución” a contrarreloj con un ritmo trepidante, la escena del ascensor donde John McClane se da cuenta de que está sufriendo una encerrona y antes de atacar, como ya hemos dicho anteriormente, empieza a hablar para despistar a todos los que hay dentro para que no se den cuenta de que va a sacar su arma.  Se puede decir que más que una continuación, esta película es una evolución del personaje y sin duda llega a cotas muy altas de calidad imposibles de superar, pues más que nunca, y pese a las licencias artísticas que se ha de tomar el genero, John McClane es más humano que nunca. Se cansa, tiene dolor de cabeza debido a su resaca y recibe palizas cada dos por tres. Estando la mayor parte del tiempo cubierto de sangre (a veces ni siquiera es suya).

Por otro lado, tenemos el último gran papel de Jeremy Irons en el cine y la continuación del estrellato de Samuel L. Jackson que dura hasta hoy día.

Sería injusto no mencionar la banda sonora que aunque recupera temas de las anteriores entregas, tiene como leitmotiv una versión de When Johnny comes marching home que acompaña a la cinta de la mitad hacía adelante y que suena al final cuando nuestros protagonistas están agotados, hechos mistos, tirados en el suelo y aún tienen fuerzas para reírse de la tozudez del personaje de Willis.

Por último comentar un detalle que se ha debatido mucho y ha hecho correr mucha tinta digital. ¿Los eventos de está película ocurren en Navidad? La lógica dice que no. Al inicio de la misma tenemos sonando la canción Summer in the City de Lovin Spoonful. Nueva York en navidad está siempre nevado, vemos que hay mucho sol y que los protagonistas van en manga corta. Pero a su vez, muy inteligentemente hay muchas referencias a la navidad. Varios personajes llegan a decir “Hace mucho calor para esta época del año”, un niño a quien pillan robando dice “¡Venga, es navidad!”, Simon Gruber lleva una corbata con una borla navideña pintada y el mismo John McClane hace una referencia a Santa Claus momentos antes de matar a dos sicarios.

En resumen, una película a la altura de la original.

Lío en Broadway (2014) – Peter Bogdanovich

Lío en Broadway, traducción bastante libre del titulo original She’s Funny That Way, es una comedia de shes_funny_that_way_ver7_xlgenredo clásica de las que rara vez se cuentan hoy en día. La película cuenta con un reparto muy solvente y lo más importante, unos diálogos llenos de chispa.

A pesar de ser una película con protagonismo coral, la historia se desarrolla a partir del personaje que interpreta Imogen Poots, Izzi, diminutivo de Isabella, también conocida como Glo.

Isabella es una chica de Brooklyn que ha llegado a convertiste  en una actriz conocida y reputada, quien a través de una entrevista con una periodista nos cuenta el origen de como llegó a protagonizar su primer papel en Broadway.

Ella era una prostituta con ganas de ser actriz que un día tiene como cliente a Arnold Albertson (Owen Wilson) director de obras de teatro que se dedica, además de a dirigir, a ayudar a las chica de compañía con las que queda a cumplir sus sueños. Casualidades de la vida, Isabella tiene una audición al día siguiente para la obra que va a dirigir él. Lo que se convierte en el catalizador que va uniendo a todos los extravagantes personajes de la misma, quienes se van encontrando en todas las escenas de la misma de una forma rocambolesca. A veces con mayor o menor acierto, pero con un resultado muy divertido siempre.

Por supuesto en este tipo de películas no puede faltar el tan socorrido como increíblemente funcional gag de puertas que se abren y se cierran. Aunque en esta ocasión esta solución esta metida de forma demasiada sutil para mi gusto.

Para que este tipo de películas funcionen hay varios elementos que se han de juntar. Un reparto que además de que te caiga simpático tenga vis cómica. Un guión que tenga diálogos que vayan desde lo hilarante hasta lo absurdo. Además de una dirección “teatral” con composición de planos de corte de cine clásico que acompañe al conjunto y haga destacar los dos puntos anteriores mentados. Y sí aparte de todo esto añades una banda sonora que contenga Jazz se crea un resultado que difícilmente puede fallar.

Como ya he mencionado, todos y cada uno de los actores y actrices, acostumbrados al tempo y al tono de la comedia todos ellos están realmente metidos en la historia. Cuando en una comedia, los interpretes están cómodos con el texto es algo que traspasa la pantalla y hace que la experiencia sea mucho más agradable para la audiencia.

Owen Wilson nos recuerda un poco al personaje que suele interpretar Woody Allen en sus cintas más clásicas. Imogen Poots es todo lo encantadora que cabe esperar para poder liderar este reparto, Jennifer Anniston está estupenda, como siempre, su personaje es el que más carcajadas arranca al público por lo extremo del mismo. Kathryn Hahn, actriz poco conocida en el ámbito comercial, pero que tiene bastante presencia y sabe destacar delante de un reparto normalmente más conocido que ella. Para muestra sus papeles en la sitcom Parks and Recreation, Our Idiot Brother o Sácame del paraiso. Will Forte está más comedido que el resto, pero aún así su personaje cae bien. Por último tenemos a Rhys Ifans, como casi siempre hace de trasnochado.

A la dirección tenemos a Peter Bogdanovich, experto en este tipo de comedias (¡Qué ruina de función!, ¿Qué me pasa, Doctor?) que cumple a la perfección con lo que la película misma pide.

Una muy buena opción para ver si quieres estar con una sonrisa desde el inicio hasta el fin.

Ant-Man (2015) – Peyton Reed

Sin duda esta ha sido el proyectant_man_ver2_xlgo que más quebraderos de cabeza ha dado a las altas esferas de Marvel Studios.

La génesis de esta película empieza incluso antes de que se estrenara Iron Man en 2008. Edgar Wright, director de Zombies Party, estuvo implicado en el guión desde el inicio, haciendo múltiples reescrituras. Película que cada poco daba alguna noticia nueva, siempre estaba presente, pero nunca se daba luz verde ni fecha de inicio para empezar la producción.

Con la fase 2 de Marvel ya estrenada y con varios actores ya contratados. en mayo de 2014 a punto de empezar a rodar. Wright abandona la dirección por “diferencias creativas” con el estudio.

Casi todas las teorías apuntan a que Edgar Wright quería una película más independiente y Kevin Feige, productor y cabeza pensante de Marvel Studios, imponía que se notara que formaba parte del universo cinematográfico de Marvel, con referencias y la inclusión de cameos de los personajes de Howard Stark y Peggy Carter además de mentar a SHIELD.

Pasara lo que pasara, quedará entre ellos. Difícilmente se sacará a la luz.

Voces como Simon Pegg, amigo y colaborador habitual de Edgar Wright, o incluso Evangeline Lilly, actriz implicada en el proyecto, afirman que el guión del director de la trilogía Cornetto (Zombies Party, Arma Fatal y Bienvenidos al fin del mundo) era muy diferente al finalmente estrenado.

Viéndose en una posición claramente en desventaja (seguramente influida por la foto que Joss Whedon publicó con semblante decaído sosteniendo un Cornetto) Marvel cambió un poco la estrategia, pero siempre bajo el tono de la comedia. No por nada su protagonista era Paul Rudd, famoso entre otras cosas por su participación en f·r·i·e·n·d·s o los films de El Reportero junto a Will Ferrell y Steve Carell además de otras muchas comedias y sitcoms.

El mismo Rudd, considerado un cómico muy rápido en sus diálogos y un actor que suele improvisar bastante, se encargó de reescribir parte del guión junto a Adam Mckey (director y guionista de la citada El Reportero y Los Otros Dos) para finalmente ceder las riendas de la dirección a Peyton Reed (A por todas, Di que sí).

Finalmente el proyecto de Edgar Wright acabó convirtiéndose en el proyecto de Paul Rudd. Aunque viendo el resultado final, y que en los créditos del film aparecen tanto Wright como Joe Cornish (co-guionista habitual del cineasta británico) tanto como “Screenplay by” como “Story by” nos da a entender que el grueso de la historia de ambos se ha mantenido. Y al ver el film hay varias escenas de acción que muy del estilo de ambos escritores.

Después de haber explicado un poco el proceso rocambolesco por el que pasó la película hasta que empezó a rodarse, empiezo con la reseña y opinión personal de la misma.

Al inicio de Ant-Man se nos presentan dos tramas diferenciadas que al poco se van juntando para convertirse en una sola. Por una parte tenemos la historia de Hank Pym, quien inventó las partículas Pym y fue agente de SHIELD en tiempos de la guerra fría, que gracias a su hija, Hope Van Dyne, ha descubierto que su antiguo pupilo, Darren Cross está a punto de replicar el proyecto que él lleva años ocultando. Por otro lado, Scott Lang, ingeniero eléctrico que acaba de salir de la cárcel, está intentando rehacer su vida para poder volver a ver a su hija pequeña. Las dos tramas se juntan cuando Hank busca a alguien para que entre en su antigua empresa para robar todo lo relacionado con el proyecto “Chaqueta Amarilla“.

En esta ocasión cuando vemos el logo de Marvel Studios, se nos ha cambiado la ya clásica fanfarria por un mambo. Toda una declaración de intenciones de que, ante todo, esta película no se toma en serio a si misma.

Con un marcado tono de humor, el film va avanzando de forma muy dinámica y con muy buen ritmo. Realizando una película, que podrá gustarte más o menos, pero que desde luego es una excelente opción si lo que quieres es distraerte y divertirte.

Peyton Reed dirige un film, totalmente atípico, donde podemos decir que hay micro-películas dentro de la propia película. Tenemos homenajes a cintas como Cariño, he encogido a los niños o El increíble hombre menguante, tenemos micro-película de entrenamiento, micro-película de robos, el pasado de Hank Pym como Ant-Man es otra micro-película, así como el último tramo que es totalmente un película de súper heroes o incluso las historias a ritmo de la banda sonora de Coffy que cuenta Luis (interpretado por un divertidísimo Michael Peña). Un amalgama de géneros mezclados y bien agitados que hacen un cocktel muy disfrutable.

Aunque hay que decir que la película transmite más por su fresco argumento e hilarantes diálogos que por la propia dirección que no deja de ser correcta.

Uno de sus grandes puntos fuertes. Es el trío protagonista. Paul Rudd, Michael Douglas y Evangeline Lilly tienen mucha química entre ellos. Funcionan muy bien en pantalla. Tanto en momentos más cómicos como momentos, muchos menos, más emotivos. Una de las cosas que mejor funciona, sobre todo para quien subscribe estas palabras, es cuando Rudd está improvisando y Lilly se queda absorta, a veces su respuesta no puede ser si no una sonrisa que intenta disimular y otras una salida de tono para poder cerrar la escena.

En cuanto a Corey Stoll interpretando al villano, creo que funciona al ser uno de los malos más malos del Universo Cinematográfico Marvel. Ni pide redención, ni quiere cambiar. Como buen malo quiere el mal y fin. En un momento del film se llega a insinuar que está comportándose así por motivos externos. La respuesta del personaje es brillante y muy villanesca. La dinámica que tiene con el personaje que interpreta Douglas es también un punto fuerte de la película.

Por otro lado, en el apartado de los secundarios tenemos a los tres compañeros de piso de Scott Lang. Siendo, como ya he comentado antes, Michael Peña quien se lleva la palma. Estando David Dastmalchian y T.I. algo pasados de rosca. Aunque no molestan, son prescindibles. Por último Bobby Cannavale quien no aporta nada a la trama, siendo un personaje que podría haber desaparecido del corte final sin ningún tipo de problema.

También destacar la aportación de otro héroe Marvel ya aparecido en anteriores entregas que aporta una escena digna de Marvel Team Up y nos sirve para asegurar nuevas apariciones de Ant-Man.

En definitiva una película que funciona muy bien por lo bien hilado del humor de la misma que al no tomarse en serio consigue crear mucha complicidad con el público.

Terminator Génesis (2015) – AlanTaylor

Hace poco ya le di un repaso muy personal a la saga iniciada por Cameron, que podéis leer en este enlace.

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Terminator Génesis es una película que realmente nadie había pedido. Es fruto de la moda de no finalizar sagas e intentar revivirlas una y otra vez, además de un nuevo vehículo para reflotar la carrera de Arnold Schwarzenegger quien volvió al cine tras su parón político.

Como director tenemos a Alan Taylor, artífice de Thor: El Mundo Oscuro,  y capítulos de series como Los Sopranos, Juego de Tronos, Mad Men o Deadwood, entre otras.

Personalmente siempre fui un poco escéptico con este producto. Aún así sabía que iría a ver esta película por mi afición por Arnold.

Pero reconozco que una vez que empezó la proyección, quedé atrapado por lo que se me estaba proponiendo. Y  aunque no llega a la altura, en lineas generales y pese a todo, me lo pase bien.

La película obvia los eventos que transcurren tanto en Terminator 3 como en Salvation, volviendo a colocar el día del juicio final en 1997. Una vez aclarado este punto pasamos a ver la guerra que nos contó James Cameron. La de un futuro distópico pero de alguna manera todavía en los 80. Con carromatos cuadrados y rayos láser morados. Como ha de ser.

Finalizada la parte de guerra entre las maquinas pasamos a la seña de identidad de la franquicia, los viajes en el tiempo. Una vez Kyle Reese viaja a 1984 vemos que la linea temporal no tiene nada que ver con lo que nos habían contado, ni al público y a Kyle Reese. Seguramente porque alguien, cuya identidad desconocemos, programó un T-800 para proteger y adiestrar a Sarah Connor y lo envió a 1973.

La película tiene mucho ritmo, en ningún momento tenemos la necesidad de mirar el reloj por agotamiento. Prácticamente sin descanso pasamos de una escena de acción o peligro a otra distinta. A destacar la batalla de los protagonistas contra el T-800 y el T-1000 en 1984 que está bastante bien resuelta o el cambio de rol entre Kyle Reese y Sarah Connor  que es interesante. Ahora es ella la que controla la situación y él un mero espectador que reacciona a golpes.

Solucionado el primer tercio del film, se convierte en otra cosa. Aún así, lo suficientemente divertido y entretenido para que tampoco decaiga demasiado el interés. Pero para ser sinceros, esta primera parte es la que empuja al resto de la película, donde, a pesar que Emilia Clarke funciona muy bien como esta nueva versión de Sarah, acabamos echando de menos a Arnold cuando no está en pantalla. Curiosamente decir que el primer tramo no deja de ser una variante de escenas y situaciones ya vistas en Terminator y Terminator 2.

Una vez empieza el segundo tramo de la película, se nos plantea una nueva paradoja temporal que está bastante cogida con pinzas. Sí el espectador es un poquito exigente sacará todos los fallos del mundo y le encontrará poco sentido a un montón de palabrería puesta para llevarte a donde te quiere llevar. En mi caso, apagué el cerebro al inicio. Dejandome llevar sin más. Que es la mejor opción para esta película. Respecto al tercer tercio cumple con lo que estamos esperando, una mascletà de escenas de acción y un intento de giro argumental para poder continuar la franquicia desde donde la dejan.

La explicación que se nos da para que el T-800 sea viejo es lo suficientemente coherente para que la aceptes, además el guión se encarga de dartela enseguida para que no te preocupes por ese detalle y estés pendiente del resto de la película.

Como ya he comentado, sin Schwarzenegger esto sería otra cosa. Hay que reconocerle a este señor, que pese a lo limitado que es como actor, tiene un carisma innegable para este tipo de papeles. Por supuesto el nuevo momento “Volveré” es todo lo épico que merecía ser.

El resto de actores funcionan más por el tipo de película que por ellos mismos Emilia Clarke es la que mejor resultado da en pantalla de los tres restantes. Tanto Jai Courtney como Jason Clarke son poco creíbles como héroes de acción, a pesar de que el primero es una mole de músculos. Siendo marionetas del guión sin poca personalidad.

En cuanto a J.K. Simmons tiene un papel muy poco interesante e innecesario.

A nivel de dirección Taylor demuestra muy poco. No es que está mal dirigida, pero es muy insulsa. No hay nada destacable ni nada digno de mención. Mis palos van a ir hacia el departamento de efectos digitales. ¿Como es posible que este mejor hecho el T-1000 de 1991 que este? Es más, el de esta película da bastante pena. Con lo que molaba Robert Patrick…

En definitiva es una película entretenida sin más. Aunque algo Superior a sus dos antecesoras, pero muy inferior a las entregas dirigidas por James Cameron. No deja de ser curioso como cada nueva entrega ha sido un intento fallido por exprimir la saga. Cada película lleva un estilo distinto y ha intentado continuarla con un y tono cada vez más distinto del anterior.

Saga Terminator

Con motivo del próximo estreno de la quinta entrega cinematográfica de la franquicia iniciada a mediados de los 80 por James Cameron, os presento un repaso con mi opinión personal, más que crítica, sobre cada una de las películas protagonizadas por los Connor contra Skynet.

Terminator (1984) – James Cameronterminator_xlg

James Cameron, quien por aquel entonces tan sólo tenía a sus espaldas un corto y la secuela de Piraña como director, tuvo una idea para una película de ciencia ficción que revolucionó el género y lo catapultó como cineasta.

La gran ventaja de esta película es que no parece un sci-fi de serie B, que realmente lo es. Tanto el diseño de producción como la dirección están a un gran nivel. Muy por encima de la media de la época. Aunque hoy día podamos notar el truco de los animatronicos (quizá porque lo sabemos). La escena del T-800 frente al espejo es una maravilla y está repleta de poderío visual.

La historia goza de mucho encanto y con muy poco se introducen elementos como viajes en el tiempo, inteligencia artificial, robótica y un futuro distópico. Cameron aprovecha muy bien el reducido presupuesto con el que cuenta.Las escasas escenas en las que vemos el futuro de Kyle Reese nos dan toda la información que necesitamos para hacernos una idea de con que tienen que lidiar los humanos de su tiempo.

Quizá hoy sea más difícil notar estas cosas ya que tenemos muy implantado en el imaginario popular que Schwarzenegger es el Terminator, pero la película juega muy bien con la tensión. Aunque el espectador sí que sabe que el personaje del culturista austriaco es el malo entendemos el miedo de Sarah Connor quien en un principio huye de Kyle Reese, quien la está vigilando. Además si no sabemos nada de la película, hasta poco después del primer enfrentamiento entre los viajeros del tiempo, cuando el T-800 va al motel a quitarse las balas, el espectador no sabe que el rival a batir es un robot. Detalles que en mi opinión considero que están muy bien resueltos.

Aunque un pequeño tirón de orejas he de darle a esta película. En el inicio hay una escena, la segunda de Arnold, donde va a una armería a provisionarse. En dicha escena el T-800 no se comporta como tal. Se ve que incluso entabla una conversación con el dependiente, pareciendo que está haciendo la compra. Sólo falta un “¿que tal, Manolo? ¿Como va el negocio?”. Dicho falle realmente no tiene ninguna importancia, lo achaco a un error de planteamiento por parte de Cameron y a un Schwarzenegger aún verde en el cine de acción.

Como conclusión final. Una más que digna película de acción, donde el verdadero protagonista es la dirección de James Cameron, a pesar del excelente trabajo del trío de actores principal.

Terminator 2: El juicio final (1991) – James Cameron

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Con Aliens y Abyss estrenadas, Cameron se había hecho un hueco en la industria y demostraba que era un tipo que sabía dirigir acción. Por otra parte Arnold Schwarzenegger ya era toda una estrella consagrada. Con títulos como Depredador o Desafío Total a su espalda e incluso un par de comedias. La nueva unión de ambos era algo ilusionante y que finalmente se convirtió en una de las mejores películas de acción y sci-fi.

James Cameron hace evolucionar la historia de forma muy inteligente. Aunque la base de la que parte la película es similar a la anterior, el guión tiene las suficientes diferencias para que todo nos parezca nuevo. Además de contar con una ampliación del universo “Terminator” donde conocemos más a fondo a Skynet. El gran villano de la saga.

Entre algunas de las novedades que podríamos destacar estarían los nuevos roles de Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger. La primera lleva su personaje de Sarah Connor a un nuevo nivel. El paso del tiempo ayuda a creernos esta evolución. Toda la parte del manicomio resulta muy creíble e impactante. Por no hablar de la icónica imagen de ella armada hasta los dientes preparada para hacer lo que sea necesario por proteger el futuro de la humanidad.

En cuanto a Arnold, el rol de protector le va como anillo al dedo. En esta ocasión conecta con el personaje desde el primer minuto. Tanto a nivel de guión como de interpretación nos creemos a cada instante que es una maquina capaz de cumplir órdenes e incluso evolucionar. La química entre él y Edward Furlong es otro de los puntos fuertes del film. Dándonos grandes frases grabadas en el colectivo popular como “No Problemo” o “Sayonara, Baby” (Hasta la vista, Baby en el original).

Edward Furlong es quien completa el trío protagonista de forma muy convincente. A lo largo de toda la película, y a pesar de ser un crío. En todo momento nos llegamos a creer que este adolescente es quien está destinado a salvar a los humanos. Un gran acierto de casting. Y desde luego el papel de su vida.

Por otra parte la mezcla de Robert Patrick con el departamento de efectos especiales de ILM nos regalan otro de estos villanos para recordar. El T-1000 realmente es una amenaza que llegamos a temer, dando la sensación de ser prácticamente invencible.

En cuanto a dirección, podemos comprobar una gran mejoría respecto a la anterior entrega. Cameron coordina a la perfección todos los departamentos para crear un conjunto que si no es perfecto se acerca bastante. La unión de este, tanto con ILM como con Stan Winston, crea un espectáculo digno de mención al servicio de la película y no al revés, como suele pasar hoy en día.

Hay tantas escenas memorables que sería muy complicado elegir solo una. Desde la tensión, miedo e impotencia cuando Sarah Connor se encuentra con el T-800 hasta las persecuciones del T-1000, la pelea en el bar de carretera entre el Terminator y los moteros o cuando se descubre el brazo metálico ante la atenta mirada de Miles Dyson. Diría que no hay escena mala, ni nada que me sobre en esta película. Película que acaba con un colofón final repleto de épica y emoción.

Terminator 3: La rebelión de las maquinas (2003) – Jonathan Mostowterminator_three_rise_of_the_machines_ver3

Con diferencia esta entrega es la peor de la saga para quien escribe estas líneas.

En esta ocasión, para empezar ni siquiera los guionistas se molestan en darnos algo nuevo. Terminator 3, no es más que un refrito del esquema que tan bien funciona en la segunda parte en un tono de comedia.

Alguno de los chistes funcionan, es cierto, pero la reiteración de los mismos acaba cansando. La broma de que el T-800 que no está programado para joderse llega a aparecer hasta tres veces en menos de 20 minutos, por poner un ejemplo.

Si en la anterior película una de las funciones del Terminator era dar información al público a la vez que la daba a Sarah y John Connor. En esta ocasión sirve para explicar todos y cada uno de los agujeros de guión de la trama, cuando realmente poco importan a un espectador que difícilmente puede conectar con este film.

Así pues, la villana, interpretada por Kristinna Loken, es una pobre imitación del T-1000. El personaje cuenta con un diseño bastante más flojo que no se sostiene. ¿Es un androide? ¿es metal líquido? ¿Por qué lo puede hacer todo?

Otro de los puntos más flojos es la reinterpretación de John Connor como un pelele sin nada de carisma ni atisbo de liderazgo. Antes seguiría al Edward Furlong de 13 años que a este señor. Aparte de la pobre interpretación el guión tampoco ayuda. Sus diálogos son un intento de transmitirnos nostalgia por las escenas que sí funcionaban en Terminator 2.

También tenemos a Claire Danes que nos regala otra muestra de sobreactuación, lloros y gritos desconsolados. Un personaje que aporta nada a la trama y que además molesta.

En otra de esas grandes ideas, la película recupera al Dr. Peter Silberman, personaje que sale en las anteriores partes de la saga como psiquiatra diagnosticando a Reese y Sarah Connor respectivamente. En esta ocasión tan solo sirve para añadir otro chiste más sin gracia.

Por último añadir, que ninguna de las escenas de acción o persecuciones llegan a emocionar lo más mínimo. Mal rodadas y con un uso excesivo de cgi que ni siquiera en su día estaba bien hecho.

La película no aburre. Eso es cierto. Pero es bastante mala.

Terminator Salvation (2009) – McG

terminator-salvation-originalMe resulta muy curioso que, aunque esta película no sea una maravilla, mucha gente la ponga por detrás de la horrible tercera parte.

Con la fórmula de los viajes en el tiempo agotada. Por fin se nos enseña el tan temido futuro que se nos viene aventurando desde los 80. Contamos con un reparto solvente. Un Christian Bale al que creerse como John Connor, a un aceptable Sam Worthington pre Avatar y a una poco aprovechada Bryce Dallas Howard.

A nivel de dirección la película falla mucho, sin ser algo que moleste, en ocasiones carece de un ritmo fluido. TIene grandes errores de montaje como mantener la escena inicial de 2003 con Worthington y Helena Boham Carter donde te destripan cualquier sorpresa respecto al personaje de Marcus Wright. Así pues, la explicación mediante holograma que encuentra dicho personaje en los momentos de máxima tensión y acción, además de interrumpir la trama, son demasiado largos e interesan muy poco.

Aparte de eso tenemos muchas idioteces y diseños de producción que no funcionan. El Terminator gigante que nadie ve ni escucha hasta que está delante. Las motos Terminator o las anguilas roboticas que viven en el agua. ¿Qué sentido tienen?.

La idea de contarnos los orígenes de cómo John Connor se va haciendo un nombre en la resistencia a priori resulta muy interesante. Pero considero un fallo de concepto que en una saga tan conocida y con un imaginario visual tan marcado nos pongan una tecnología más mundana. Así como realizar un tono más bélico que sci-fi como nos venía contando Cameron en las pocas e interesantes escenas que nos mostraba en las primeras entregas.

A pesar de ello considero que la película funciona y entretiene. Sobre todo gracias a Christian Bale que hace todo lo que está en su mano. Los pequeños guiños que nos va mostrando la película también facilitan el disfrute general. Un joven Kyle Reese, su famosa frase “Ven conmigo si quieres vivir“, el T-600 del que ya hablan en la primera entrega. El  épico “Volveré” de John Connor, las cintas de Sarah Connor, que nos permiten tener la voz de Linda Hamilton y sobre todo la pelea final contra el primer T-800. Aunque la cara digital de Arnold no sea la mejor, cumple su función lo suficiente y además tenemos de fondo el tema clásico de la saga.

No está a la altura de Terminator 1 y 2. Pero cumple el trámite.

Requisitos para ser una persona normal (2015) – Leticia Dolera

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Un género que me viene gustando mucho de unos años a esta parte sería este tipo de comedias agridulces románticas que suelen escaparse de convencionalismos normales. Esta suerte de cine indie raruno que en los últimos tiempos nos ha dado películas como (500) días juntos o Liberal Arts.

Al leer una entrevista a la directora, guionista y actriz Leticia Dolera, además de conocer su obra, me di cuenta de que esta película encajaba bastante bien en ese género y que tenía muchas posibilidades de ser un soplo de aire fresco dentro de la cartelera nacional.

La trama de la película nos presenta a María de las Montañas, una chica de 30 años que descubre que no es feliz. Ella realiza una lista mental sobre lo que debería tener una persona normal para serlo. A su vez conoce a Borja con quien traba instantáneamente una fuerte amistad y formará una alianza para ayudarse mutuamente.

Aunque la base no deja de ser “chica conoce a chico” el guión es lo bastante agudo e inteligente para que en absoluto sea algo que lastre la película, al contrario. Uno de sus puntos fuertes es la creación de personajes, todos muy bien trabajados.

El personaje que interpreta Dolera no sólo es tremendamente carismático y encantador. Además es demasiado fácil sentirse prendado por María de las Montañas. Es muy fácil que rondando la franja de edad que tiene te puedas sentir identificado con ella. En mi caso fue así.

Sin quedarse atrás tenemos a Borja, el empleado de Ikea que vive con su abuela, que nos deparará alguna que otra sorpresa, así como Gustavo, el pretendiente “normal” de María que juega a padel y va a clases de hacer Gin Tonics (genial todo lo relacionado con este tema).

En otro punto, tenemos a la familia de María. Los personajes de su hermano y su madre están construidos mediante unas pequeñas pinceladas con las que poder conocer  perfectamente y atar cabos sobre su personalidad de forma bastante sutil. En el caso de la madre, que  posee una subtrama que en inicio puede parecernos metida con calzador, más adelante vemos lo importante que era descubrir muy poco a poco a este personaje.

El resto de secundarios que van apareciendo enriquecen el visionado y le dan magnitudad a una obra que ya de base tiene mucho que ofrecer y consigue sus objetivos como película.

Gala de personajes aparte, las situaciones que van ocurriendo a la largo del metraje están muy bien trabajadas. Muchas divertidas, algunas absurdas, otras rozan de forma premeditada e inteligente la vergüenza ajena y otras rezuman mucha ternura.

Leticia Dolera, que aunque ya había dirigido varios cortos, se estrena con la dirección de un largo, crea una atmósfera muy especial. La composición de planos es para mi uno de los puntos fuertes. Hace un bueno uso de los planos cenitales, sumado una colorida y magnifica paleta de colores tanto de la fotografía como del vestuario. También usa muy bien como recurso narrativo rótulos insertados en la pantalla. Su forma de dirigir nos recuerda a trabajos de gran calidad como los de Wes Anderson o Jason Reitman.

Aparte de todos los pros que he comentado de la cinta, el mensaje que nos transimte es uno de las más importantes que se nos puede dar. La norma básica para la felicidad no es ser normal si no ser uno mismo.

Podemos decir que Leticia Dolera aprueba con nota y que al menos yo seguiré su carrera como directora con gran interés.

Como curiosidad decir, que en los créditos del film, salen reconocidos varios “dobles de manos”. Detalle que demuestra hasta que punto se han cuidado hasta los detalles que pueden aparecer menos importantes.

Mad Max: Furia en la carretera (2015) – George Miller

mad_max_fury_road_ver6_xlgEn una época en la que parece que en casi cualquier ámbito estamos viviendo más de la nostalgia que de la creatividad, y en particular una añoranza hacia productos originarios o famosos de los 80… Sin que nadie lo hubiera pedido, George Miller, artífice de las anteriores entregas de Mad Max protagonizadas por el injustamente vilipendiado (a nivel artístico como mínimo) Mel Gibson, se ha marcado una película que merece estar en los puestos más altos del podio de filmes estrenados a lo largo de 2015.

A lo largo de sus primeras semanas en cartel algunos grupos o medios han tachado la película de feminista, de machista, de simple y muchas cosas sin fundamento más. Pero el único adjetivo que merece la nueva incursión cinematográfica del “Loco Max” es el de: Obra Maestra.

Miller ha dado un golpe en la mesa y ha rodado una película de persecuciones de la forma tradicional en la que se rodaba el cine antaño. Prácticamente todo lo que se ve en pantalla es real. relegando el cgi a escasos momentos. Los coches están ahí, los participes de lo momentos de acción son especialistas, los accidentes están rodados de verdad e incluso la famosa guitarra eléctrica es real y se tocaba en el rodaje.

Max es apresado por una sociedad liderada por un caudillo que ha convencido a sus súbditos de que es una especie de deidad infalible, y es convertido en una bolsa de sangre humana. A su vez Imperator Furiosa (Charlize Theron) ha escapado con las chicas encargadas de procrear con Inmortan Joe para dar hijos perfectos en un mundo donde las enfermedades como el cáncer están presentes en la mayoría de habitantes. A partir de ahí empieza Max se ve envuelto, como casi siempre, en un situación que ni le va ni le viene.

El argumento cierto es que es una excusa para crear una espectacular persecución de dos horas. Cosa que no hay que confundir con un un guión simple. Puesto que el guión, es de los más complejos que se han llevado a la gran pantalla en mucho tiempo. 

El libreto puede que no tenga grandes dialogos o conversaciones dignas de elogio, pero está lleno de una cantidad de detalles apabullantes. Estamos hablando de detalles como que Max durante un buen rato de la cinta está con un destornillador quitandonse un bozal, detalles puramente visuales para conocer en un par de planes como vive la sociedad en la que se encuentra atrapado, o el resto de tribus que aparecen en el camino de Imperator Furiosa y compañia. Así como la cantidad de detalles que deben de estar bien descritos para poder coordinar las escenas con tanta multitud de extras y especialistas a toda velocidad.

También hay que decir que la creación de personajes es uno de sus muchos puntos fuertes. Tenemos el ejemplo más claro de Imperator Furiosa. Un personaje extremadamente potente y un roba escenas de manual. Quien para muchos es incluso más protagonista que el propio Max que da nombre al film. Así como secundarios muy bien logrados como Nux (Nicolas Hoult) o las procreadoras (Zoë Kravitz, Rosie Huntington-Whitley, Riley Keough, Abbey Lee y Courtney Eaton) que lejos de ser las clásicas damiselas en apuros demuestran mucha personalidad a lo largo del metraje.

No se quedan atrás Inmortan Joe (Interpretado por Hugh Keays-Byrne, quien ya salió en la primera Mad Max de villano) y cada uno de sus soldados e hijos. Destacando personajes que aparecen como el Torturador o el Contable. 

Por supuesto el genial Tom Hardy que llena la pantalla con cada uno de sus gruñidos como el nuevo Max. Hardy es un actor de estos por los que vale la pena pagar una entrada. Un actor que rebosa carisma a raudales capaz de crear registros totalmente diferentes uno de otros. Para muestra sus personajes en (LockeLa EntregaThe Dark Knight Rises). Quien interpreta a un Max ya totalmente desquiciado debido al mundo que le ha tocado vivir.

Hardy consigue una química explosiva junto a Theron, creando posiblemente una de los mejores dúos protagonista vistos en muchísimo tiempo en pantalla.

Todo muy bien aderezado con un diseño de vestuario y de producción impresionante. Que lejos de renegar del estilo visto anteriormente lo potencia sin perder color.

Hablando del color, no se puede dejar de mencionar el fantástico trabajo del director de fotografía, John Seale. Quien realmente ha hecho un trabajo más que esplendido, creando unas imágenes realmente bellas que contrasta mucho con lo que se ve en pantalla. Pero realmente se agradece que un producto de esta índole se aparte del la manido formula del “Más oscuro y adulto”.

Ya por último la magnifica edición de sonido de todo el metraje. Una banda sonora compuesta por Junkie XL muy bien mezclado con los rugidos de los motores, presentes a lo largo del film.

Una película que no te deja respirar en ningún momento. Pues en el primer momento que tenemos de respiro, que llega prácticamente en el minuto 40. Tenemos una pelea magnificente coreografiada a tres bandas.

George Miller con este pseudo reboot/secuela ah revitalizada una franquicia y lo más importante, nos ha regalado un peliculón de acción en toda regla.

Dando la nota. Aún más alto (2015) – Elizabeth Banks

Tres años después de la primera pitch_perfect_two_ver3_xlgentrega, de la mano de la productora, la conocida actriz de comedias, Elizabeth Banks, nos dirige una segunda parte igual de divertida y desenfadada que aquella de 2012.

Pitch Perfect; el titulo de ambas en el original, viene a ser lo que nunca tuvo que dejar de ser Glee, que tuvo una temporada excelente y luego se olvidó de que tenía que ser un producto divertido.

Cierto es que esta segunda parte es más de lo mismo, pero hay que reconocerle que mantiene muy bien el tono desenfadado, chulesco y absurdo de la primera entrega.

Para los que no conozcáis el producto hay que mentar que el humor de estas películas no es para todos los públicos. Ni mucho menos es un humor blanco de chistes amables.
El guión está repleto de chistes que resultaran ofensivos a gente que no se sepa reír de todo y de todos.
Tipo de humor aparte, la cinta, como es normal, no se toma jamás en serio, puesto que es imposible tomarse en serio una trama que gira en torno a un campeonato mundial en Europa de grupos acapella cual Gran Torneo de Artes Marciales donde las Bellas tendrán que derrotar al grupo alemán Das Sound Machine que les ha robado las gira al rededor de Estados Unidos.

Un producto muy americano, que coge todos y cada uno de los clichés que te puedas imaginar sobre el genero universitario y lo muestra sin ninguna vergüenza. La película jamás te engaña y te da todo lo que puedes esperar de ella. Incluso tenemos una subtrama que poco importa al conjunto de la película, pero que nos da momentos hilarantes. Sobre todo los relacionados con el becario hipster.

Para que os hagáis una idea del tipo de película de la que estamos hablando, hacia la mitad de película tenemos una competición clandestina entre 5 grupos organizada por un magnate en su mansión privada (interpretado por David Cross, conocido por su papel en la serie Arrested Development) y el primer tema es “canciones de culos”.

Por supuesto, el punto álgido de la cinta, los números musicales están bastante bien, ritmos hiphoperos muy conocidos con ese aire de frescura que da la mezcla de conceptos beat box y acapella, con coreografías muy dinámicas y espectaculares. En ese apartado nada falla.

A nivel de actuación en la linea de lo visto en la primera parte, Anna Kendrick, Rebel Wilson y Brittany Snow siguen liderando el reparto, algo más exagerado el papel de Wilson, pero las tres están en la linea de lo que pide la película. Como nueva incorporación tenemos a Hailee Steinfield (vista en Valor de Ley y Begin Again) una chica de enorme talento que ya demostró con su debut en el film de los Hermanos Coen, aquí nos demuestra que además de actuar sabe cantar muy bien. Una muestra más de como de completos suelen ser los artistas del otro lado del charco. Aún así esperemos que no se estanque en roles secundarios y vaya apareciendo en proyectos más importantes.
Los dos grandes “Villanos”, Kommisar (Birgitte Hjort Sorensen) y Pieter Krämer (el Dj Flula Borg) pillan muy bien el tono sarcástico de la cinta y cumplen muy bien su función.

Por último destacar el personaje de Chrissie Fit con diferencia con la que más me reí por lo absurdo del personaje.

A nivel de dirección no se puede destacar nada, es correcta, no hay cosas demasiado raras y cumple muy bien para el tipo de película que es.

Sí tuviera que compararla con Dando la Nota, creo que la primera es más redonda y seguramente me sacó más carcajadas, debido quizá al efecto sorpresa. Está va más a escenas sueltas a veces sin demasiado hilo conductor. Pero está secuela está muy en la linea y no decepcionará en absoluta a quien vaya sabiendo lo que va a ver.